Los primeros años de vida pasan rápido, sin embargo, los aprendizajes que se construyen durante esta etapa acompañan a los niños durante todo su desarrollo educativo. Aprender a comunicarse, relacionarse con otros, expresar lo que sienten, resolver pequeños problemas y desarrollar autonomía son experiencias que comienzan antes de la primaria.
Durante los primeros cinco años, se desarrolla cerca del 90 % del cerebro, por lo que las experiencias y estímulos tienen un papel fundamental. “Estas experiencias y estímulos crean conexiones neuronales que potencian el desarrollo integral del niño”, explica Helena Calle, neurocientífica y directora de Experiencias Digitales en Innova Schools.
Por eso, la educación inicial no debería entenderse únicamente como una preparación para el siguiente nivel escolar, sino como un periodo que forma las bases para aprender y relacionarse.