Aprender a reconocer y manejar las emociones es parte importante del desarrollo de niños y adolescentes. Desde casa, podemos acompañarlos para que aprendan a expresar lo que sienten, afrontar la frustración y relacionarse de manera positiva con los demás.
A continuación, compartimos algunas estrategias sencillas que pueden poner en práctica en familia.
Ayúdalo a manejar la frustración
Perder un juego, equivocarse o no conseguir lo que esperaba puede generar frustración. En lugar de evitar estas situaciones, podemos aprovecharlas para enseñarles que no siempre podemos ganar y que también podemos aprender de nuestros errores. Por ejemplo, pueden leer juntos un cuento o ver una película en la que los personajes enfrenten dificultades, derrotas o fracasos y conversar sobre cómo lograron superarlos.
Con los adolescentes, también pueden aprovechar una comida o un momento cotidiano para hablar sobre deportistas, artistas u otras personas que admiren y que hayan enfrentado dificultades. Más allá de sus logros, conversen sobre el esfuerzo, los errores y las decisiones que tomaron para seguir adelante.
Enséñale a reconocer y regular sus emociones
Manejar las emociones no significa dejar de sentirlas, sino aprender a reconocerlas y expresarlas de una manera adecuada. Acompañarlos en este proceso puede empezar por algo tan sencillo como ponerle nombre a lo que sienten. A través de cuentos, dibujos, juegos o conversaciones cotidianas, podemos hablar sobre emociones como la alegría, tristeza, miedo, enojo o frustración, preguntándoles cómo se sienten y qué pudo provocar esa emoción.
También podemos ayudarlos a descubrir qué les funciona para recuperar la calma cuando una emoción se vuelve intensa. Respirar profundamente, contar hasta diez, hacer una pausa o buscar un espacio tranquilo son algunas alternativas que pueden incorporar poco a poco. Y después de una situación difícil, como un juego, una competencia o un desacuerdo, conversar sobre lo ocurrido puede ayudarles a entender qué sintieron, cómo reaccionaron y qué podrían hacer de otra manera la próxima vez.
Fomenta el trabajo en equipo y el respeto
Las habilidades socioemocionales también se fortalecen en la manera en que nos relacionamos con otras personas. Aprender a escuchar, colaborar, respetar y reconocer los logros de los demás son aprendizajes que pueden desarrollarse desde casa.
Los juegos, deportes y retos familiares pueden convertirse en buenos espacios para aprender a trabajar en equipo. Compartir, esperar turnos, ayudar y escuchar a los demás son pequeñas acciones que podemos reforzar en el día a día.
Después de una actividad competitiva, hablar sobre el juego limpio puede ayudarles a comprender la importancia de respetar las reglas y a los demás, sin importar quién gane. También es una oportunidad para recordarles que ganar no nos hace mejores que otros y que perder no significa fracasar. El esfuerzo, lo aprendido y cómo tratamos a los demás también cuentan.