Cultivar el amor por la lectura en la infancia no ocurre de un día para otro. Antes de que un niño pueda leer de manera independiente y con agrado es necesario que tenga un vínculo con los libros, que escuche historias, descubra palabras y, sobre todo, encuentre motivos para acercarse a los libros.
Por eso, fomentar la lectura no significa solo enseñar a reconocer letras o terminar cierto número de páginas. Implica crear experiencias positivas alrededor de los libros y permitirles que poco a poco reconozcan qué historias y temas despiertan su curiosidad.
“El lector no nace, el lector se hace, porque a diferencia del desarrollo oral, que es innato para el cerebro, la lectura es una práctica social que debe ser nutrida e impulsada en casa y en la escuela”, explica Lady Justo, especialista en lectura y escritura.
En ese sentido, Lady Justo nos brinda estas sencillas recomendaciones que nos ayudarán a fomentar el interés por los libros en los niños:
1. Empezar escuchando historias
La lectura en voz alta es una de las primeras formas de acercar a los niños a los libros. Escuchar cómo se desarrolla una historia, cómo cambia la voz de quien lee o dónde hacer una pausa les permite familiarizarse con el lenguaje escrito y comprender progresivamente cómo se construyen los textos. Pero, además, compartir un cuento con nuestros hijos crea un momento de conexión. Preguntar qué creen que sucederá, qué personaje les gusta o cómo se sienten frente a lo que ocurre en la historia puede convertir la lectura en una experiencia compartida.
Pero, además, compartir un cuento con nuestros hijos crea un momento de conexión. Preguntar qué creen que sucederá, qué personaje les gusta o cómo se sienten frente a lo que ocurre en la historia puede convertir la lectura en una experiencia compartida.
2. Permitir que descubran qué les gusta
No todos los niños se sienten atraídos por los mismos libros. Algunos pueden disfrutar de los cuentos, mientras que otros tienen mayor curiosidad por las historietas, los libros informativos o los textos que responden preguntas sobre cómo funcionan las cosas.
Relacionarlos a estos diferentes formatos permite que encuentren aquello que más les interesa y, con el tiempo, se sientan cómodos con textos más complejos.
Por eso, si un niño prefiere una historieta a un cuento, no necesariamente significa que no le gusta leer. Puede ser, simplemente, el formato que le está ayudando a construir ese vínculo inicial con la lectura.
3. Las palabras nuevas son una oportunidad
Una palabra desconocida no debe interrumpir la lectura. Podemos intentar comprender su significado a partir del contexto, buscar su raíz, consultar un diccionario o buscar su significado en Internet. Ese proceso mantiene la curiosidad por descubrir.
De esta manera, ampliar el vocabulario deja de ser un ejercicio aislado y se convierte en parte natural de la experiencia de leer y comprender.
4. Hacer que los libros formen parte de su mundo
El contacto con los libros también puede ocurrir fuera de casa. Visitar una biblioteca, una librería o lugares donde puedan explorar diferentes textos garantiza que los niños consideren que la lectura forma parte de su vida cotidiana. No se trata de convertir cada salida en una actividad académica. Muchas veces, simplemente, explorar y escoger puede ser suficiente para despertar mayor interés.
En estos espacios pueden elegir qué quieren conocer, descubrir nuevos temas y aprender algunas normas de convivencia en el uso compartido de los libros.
No se trata de convertir cada salida en una actividad académica. Muchas veces, simplemente, explorar y escoger puede ser suficiente para despertar mayor interés.